Este plato de pollo asado al ajo con patatas es un clásico reconfortante que combina simplicidad con un resultado lleno de sabor. El pollo se hornea lentamente hasta que la piel queda dorada y ligeramente crujiente, mientras que la carne conserva toda su jugosidad. Las patatas tipo Yukon Gold, conocidas por su textura suave y su sabor naturalmente mantecoso, se impregnan de los jugos del pollo y de la mezcla de mantequilla con sirope de arce, logrando un equilibrio perfecto entre lo salado, lo dulce y lo aromático. Además, los dientes de ajo enteros, asados con su piel, se transforman en una pasta suave y delicada que aporta un sabor profundo y envolvente al plato. Esta receta es ideal para una comida familiar o un almuerzo especial de fin de semana, ya que requiere mínima preparación pero ofrece un resultado digno de una mesa festiva.
Raciones y tiempo
- Rinde: 4 porciones
- Tiempo de preparación: 15 minutos
- Tiempo de cocción: 60 minutos
- Tiempo total: 75 minutos
Ingredientes
- 1/4 de taza de mantequilla
- 6 cuartos traseros de pollo, separados en muslos y contramuslos
- 6 patatas grandes Yukon Gold, cortadas en trozos
- 24 dientes de ajo, sin pelar
- Sal y pimienta negra molida, al gusto
- 1/4 de taza de sirope de arce
Instrucciones
Preparar el horno y la bandeja de hornear
Comienza precalentando el horno a 400°F (200°C). Coloca una rejilla en la parte central del horno para asegurar una circulación de calor uniforme. Forra una bandeja grande con papel de horno; este paso no solo evita que los jugos caramelizados se adhieran a la superficie, sino que también facilita la limpieza al final del proceso. Es importante usar una bandeja lo suficientemente amplia para que las piezas de pollo no queden amontonadas.
Derretir la mantequilla y mezclar con el sirope de arce
Coloca la mantequilla en un cazo pequeño a fuego bajo. Permite que se derrita por completo sin que llegue a hervir. Cuando esté líquida, incorpora el sirope de arce y mezcla hasta obtener una preparación uniforme. Esta mezcla servirá como glaseado para el pollo y las patatas, aportando un sabor ligeramente dulce que se caramelizará en el horno y creará un contraste delicioso con la piel salada del pollo.
Secar y sazonar el pollo
Antes de sazonar, seca cada pieza de pollo con papel de cocina. Eliminar la humedad exterior es fundamental para que la piel se dore correctamente en el horno. Coloca los muslos y contramuslos en una superficie limpia y espolvorea sal y pimienta negra por ambos lados. Asegúrate de que cada pieza quede bien sazonada de manera uniforme, ya que esta será la base del sabor del plato.
Mezclar las patatas con parte del glaseado
Coloca las patatas troceadas en un bol grande. Vierte aproximadamente la mitad de la mezcla de mantequilla y sirope de arce, removiendo para que todos los trozos queden bien cubiertos. La capa de glaseado hará que las patatas se doren mejor y absorban el sabor dulce y mantecoso durante el horneado. Distribuye las patatas sobre la bandeja preparada, formando una capa uniforme alrededor del espacio donde irá el pollo.

Acomodar el pollo y los ajos en la bandeja
Unta el resto de la mezcla de mantequilla y sirope sobre cada pieza de pollo usando una brocha o una cuchara. Asegúrate de cubrir bien la superficie, especialmente la piel. Coloca las piezas con la piel hacia arriba en el centro de la bandeja, dejando espacio entre ellas. Añade los dientes de ajo sin pelar repartidos entre las patatas y alrededor del pollo. El ajo se asará lentamente y se convertirá en una crema suave que complementará la comida al finalizar.
Hornear hasta lograr un dorado perfecto
Introduce la bandeja en el horno precalentado. Hornea entre 50 y 60 minutos, dependiendo del tamaño exacto de las piezas de pollo. El pollo estará listo cuando la piel esté bien dorada y ligeramente crujiente. Si presionas suavemente una pieza o la pinchas en la parte más gruesa, los jugos deben salir claros. Las patatas deben verse tiernas al pincharlas con un tenedor y tener bordes dorados.
Reposo y servicio
Una vez fuera del horno, deja reposar el pollo durante 5 a 10 minutos antes de servir. Este breve reposo permite que los jugos se redistribuyan dentro de la carne, manteniéndola jugosa al cortarla. Los dientes de ajo, ahora completamente suaves, pueden exprimirse para obtener una pasta cremosa que combina perfectamente con el pollo y las patatas. Sirve todo directamente desde la bandeja u organiza las piezas en una fuente grande.